¿Por qué es bueno comer frutos secos?
Se ponen un poco más de moda en la Navidad, pero de ahí son otra vez olvidados y excluidos del consumo diario. Los frutos secos son esos alimentos potencialmente beneficiosos, mucho más inclusive que sus parientes frescos y que deberían formar parte integral de nuestra dieta diaria. En este post te explicaremos las razones.
Los frutos secos son una asombrosa y abundante fuente de proteínas, vitaminas y minerales que aportan a nuestro organismo los llamados ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados, que son los que nos previenen de males al corazón, ayudan a mantener buenos niveles de colesterol bueno por sobre el malo. Además de ello, estos ácidos brindan mucha energía y fuerza por lo que es recomendado para los estudiantes, deportistas y personas que se estén recuperando de alguna dolencia.
La nueces y las semillas de girasol por ejemplo son una fuente importante de selenio que ayuda a sintetizar la vitamina E en el organismo, la cual nos fortalece el sistema inmunológico. Estos frutos también contienen vitamina B, la cual fortalece la producción de glóbulos rojos.
las avellanas y almendras contienen altas dosis de calcio, mineral que contribuye a fortalecer huesos, dientes y cartílago. Ayuda también a la producción de tejido óseo y previene enfermedades como la osteoporosis. Los aceites oleico y linoleico que poseen fortalece el sistema nervioso y reduce el colesterol malo, sin embargo, estos aceites son los que le han hecho la fama de que engordan. Sin embargo, si se toman los frutos secos como complemento dietario y asumimos que los alimentos que se consumen son sanos (agua, verduras, frutas y carnes a la plancha o hervidas), esto no constituirá ningún problema para la salud o la estética.
Todas estas propiedades han impulsado a muchos a decir que ayudan a prevenir la formación de células cancerosas. Lo cierto es que, sí se garantiza que consumiéndolos, tendremos una muy buena salud.
Imagen: África Puente Cristo.